El espejismo del rompimiento: La sutil diplomacia que busca reconectar a México y Perú
Claudia Sheinbaum. La diplomacia, a menudo confundida con un ejercicio de cortesía, es en realidad un tablero de ajedrez donde el pragmatismo termina imponiéndose sobre la retórica. En los últimos días, una declaración desde Palacio Nacional en Ciudad de México ha comenzado a desmantelar la narrativa del inmovilismo que ha caracterizado la relación entre México y Perú tras la ruptura de noviembre de 2025.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha enviado una señal tan clara como calculada: México no está dispuesto a sacrificar la relación bilateral —un pilar estratégico, económico y consular— en el altar de la disputa ideológica.
El salvoconducto como llave de paso
Para entender este giro, hay que mirar más allá de la polarización. Sheinbaum ha sido enfática: mantener una postura crítica sobre la situación del expresidente Pedro Castillo no es, bajo su óptica, un impedimento para la coexistencia diplomática. Sin embargo, en el centro de este laberinto reside un componente práctico ineludible: la situación de Betssy Chávez, la asilada política que aún permanece en la Embajada (bajo custodia brasileña tras el retiro del personal mexicano).
El salvoconducto, un instrumento administrativo que hoy opera como un símbolo de soberanía para unos y de justicia para otros, se ha convertido en el nodo crítico de la crisis.
La presidente mexicana ha dejado entrever que, para transitar hacia la normalización, este punto debe ser desatascado. Es, en esencia, una invitación a la diplomacia de «puertas abiertas», donde el conflicto no desaparece, pero se gestiona.

La pragmática electoral en Lima
La respuesta de los sectores políticos en Perú, particularmente de las voces que aspiran a la conducción del Estado en el próximo periodo, ha sido receptiva.
La candidata que recientemente abogó por un acercamiento con México, invocando lazos de amistad superiores a las discrepancias, comprende algo que el Ejecutivo actual parece haber postergado: la ruptura ha dejado a ambos países en un aislamiento contraproducente en foros como la Alianza del Pacífico.
El rompimiento de relaciones —una decisión que en su momento fue planteada desde Lima— ha demostrado ser un costo político y económico que, tras meses de desgaste, parece haber llegado a su fecha de caducidad.
Hacia el fin del desencuentro
La narrativa de la ruptura, que sirvió para marcar distancia ideológica y reafirmar posturas internas en ambos gobiernos, ha perdido su utilidad operativa. Hoy, el ciudadano de a pie, los empresarios y los sectores consulares exigen una normalización que facilite el tránsito y la cooperación.
México ha tendido el puente. La interrogante que queda en el aire no es si existe la posibilidad de restablecer relaciones, sino qué tan rápido podrá la clase política peruana gestionar el «trámite» del salvoconducto para dejar atrás una etapa de confrontación que, con el paso del tiempo, se ha revelado como un lastre para los intereses nacionales de ambos pueblos.
Al final, la diplomacia real no es la que busca la afinidad ideológica perfecta, sino la que sabe cuándo el costo del conflicto supera, por mucho, el beneficio de la distancia. El restablecimiento de las relaciones entre México y Perú ya no es una cuestión de «si», sino de «cuándo» y «cómo».

Declaraciones textuales de la presidente CLAUDIA SHEINBAUM PARDO:
PREGUNTA: Y precisamente hablando de gobiernos de derecha en América Latina, hace unos días entrevistaron a la candidata de derecha en Perú. Ella dijo que “buscaría un acercamiento con México, porque hay lazos de amistad que deben priorizarse más allá de las posturas”.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Qué bueno, me parece muy bien.
Todavía no se resuelve completamente en Perú la decisión de quién va a gobernar, está… Bueno, y en Colombia también fue una votación muy cerrada, y en Perú también así, está muy cerrada.
Pero qué bueno, de la candidata, que hable de fortalecer la relación con México.
Y nosotros siempre… Porque es importante, lo vamos a defender siempre: todavía hay en la Embajada —que ya no es Embajada en México, porque está en este momento resguardada por Brasil— una persona del gobierno del presidente Castillo que está pidiendo asilo en México y que todavía no tiene el salvoconducto. Entonces, es muy importante para nosotros que se dé este salvoconducto.
Y también nosotros tenemos una posición respecto a la libertad del presidente Castillo, pero eso no impide que podamos… Porque nunca pensamos nosotros en romper las relaciones, fue el gobierno de Perú que lo planteó de esta manera.
Y siempre buscamos la mejor relación con todos los pueblos del mundo.



