En esta nota analizamos el trasfondo de un debate que, aunque parezca gramatical, posee una carga simbólica y política ineludible
Presidente o presidenta. El acceso el próximo 28 de julio de Keiko Fujimori a la jefatura de Estado no solo abre un nuevo capítulo político, sino que reaviva una discusión recurrente en el ámbito público y académico peruano: el uso correcto del término para referirse a la máxima autoridad. Ante este escenario, es necesario analizar el trasfondo de un debate que, aunque parezca gramatical, posee una carga simbólica y política ineludible.
La postura de la norma: ¿Qué dice la academia?
La Real Academia Española (RAE) ha establecido un consenso claro: ambas formas son correctas. La lengua, definida no como una ciencia exacta sino como una convención social, permite la coexistencia de dos visiones:
- La postura tradicional: Se fundamenta en la morfología histórica de los sustantivos terminados en «-ente», considerados participios activos de presente. Bajo esta óptica, «presidente» actúa como un sustantivo común en cuanto al género, donde el artículo («el» o «la») indica el sexo del referente. Se prioriza aquí la economía del lenguaje y la tradición etimológica.
- La postura de visibilidad: Responde a la tendencia natural del español hacia la flexión de género (similar a abogado/abogada). El uso de «presidenta» está documentado históricamente y, en la actualidad, es la forma predominante y naturalizada en el uso corriente, institucional y periodístico.

¿Por qué el debate trasciende la gramática?
El uso de uno u otro término se ha convertido en una declaración de principios. Mientras que para algunos sectores el uso de «la presidente» representa un apego a la norma clásica o una búsqueda de neutralidad institucional, para otros, «la presidenta» constituye una herramienta de legitimación y visibilidad de la mujer en roles de poder históricamente ocupados por hombres.
La resistencia a emplear «presidenta» es percibida, por gran parte de la sociedad y los analistas del lenguaje, como una postura conservadora que, a menudo, refleja incomodidad frente a la feminización de los cargos de alta autoridad.
La decisión es política
La respuesta definitiva a si es posible llegar a un único criterio es, en términos sociolingüísticos, negativa. La elección final depende del marco de referencia del hablante:
El espejo regional
El Perú no es un caso aislado. El debate sobre el cargo presidencial femenino ha sido una constante en la región durante las últimas décadas, donde figuras clave han definido su propia identidad política a través del lenguaje:
- Michelle Bachelet (Chile): Su liderazgo marcó un hito en el uso de «presidenta» como una normalización necesaria para la visibilidad femenina en la alta política.
- Cristina Fernández de Kirchner (Argentina): Su gestión fue un punto de inflexión donde el uso de «presidenta» se convirtió en una bandera de identidad política y de empoderamiento.
- Claudia Sheinbaum (México): La mandataria mexicana ha reafirmado el uso de «presidenta» (con ‘a’) como una declaración de justicia histórica por el reconocimiento de las mujeres en el ejercicio del poder.
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México: Presidenta Claudia Sheinbaum se mostró abierta a acoger a los ciudadanos mexicanos que sean devueltos (Foto: Presidencia de México).
Cuestionario: El uso de «Presidente» y «Presidenta»
| Pregunta | Respuesta |
| ¿La RAE permite decir «presidenta»? | Sí. La RAE admite «presidenta» como femenino documentado y de uso generalizado. |
| ¿»Presidente» es masculino o femenino? | Gramaticalmente es un sustantivo común; el artículo define el género. |
| ¿Cuál es la forma más aceptada hoy? | En el uso corriente, institucional y periodístico, «presidenta» es la forma predominante. |
| ¿Es incorrecto decir «la presidente»? | No es incorrecto, es una forma conservadora válida y respaldada por la norma. |
| ¿Depende la elección de la autoridad? | Sí. Muchas mandatarias eligen el término como parte fundamental de su identidad. |
En última instancia, el uso se terminará decantando por la costumbre de los ciudadanos. La tendencia global apunta, de manera irreversible, a la consolidación de «presidenta» como el término estándar. En última instancia, es la propia autoridad quien, al elegir cómo denominarse, proyecta su identidad y su visión sobre el papel de la mujer en la historia política de nuestra nación.
La línea editorial de Agenda País
Mas allá de la argumentación escrita en líneas anteriores, AGENDA PAIS ha optado por recurrir al uso de «la presidente». Esta decisión editorial se fundamenta en el respeto a la estructura histórica de la palabra y la tradición gramatical que prioriza el criterio morfológico de los sustantivos terminados en «-ente», manteniendo un enfoque de neutralidad institucional que busca preservar el rigor técnico que caracteriza a nuestra plataforma.
Conclusión
La respuesta definitiva a si es posible llegar a un único criterio es, en términos sociolingüísticos, negativa. Si bien la tendencia global apunta a la consolidación de «presidenta», cada medio de comunicación ejerce su libertad editorial al elegir el término que mejor se alinea con sus criterios. En Agenda País, nuestra preferencia por «la presidente» es una declaración de nuestro compromiso con la tradición gramatical y el rigor en el uso de nuestra lengua castellana.



