Entre mayo y agosto de este año, las anomalías térmicas alcanzarán su mayor intensidad
El Niño. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) lanzó esta semana una advertencia que redefine el panorama climático del Perú para los próximos meses: El Niño no solo persiste, sino que se quedará con nosotros al menos hasta febrero de 2027.
Con la ratificación del estado de «Alerta de El Niño Costero», el país se prepara para un periodo prolongado de anomalías térmicas que alcanzarán su mayor ntensidad —una magnitud moderada— entre mayo y agosto de este año, desafiando las expectativas de un invierno convencional.
El Comunicado Oficial ENFEN N° 09-2026, emitido este 15 de mayo, es contundente. Tras un riguroso análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas, los científicos han determinado que la probabilidad de que el evento se extienda por casi un año más es sumamente alta.
Esta noticia cae como un balde de agua fría —o más bien, tibia— para quienes esperaban el retorno delas condiciones normales tras los embates climáticos previos. La permanencia de El Niño implica un reajuste total en la planificación de sectores clave como la agricultura, la pesca y la gestión de riesgos de desastres.

Un invierno bajo la sombra del calor moderado
Uno de los puntos más críticos del informe señala que, entre mayo y agosto de 2026, El Niño Costero alcanzará una magnitud moderada. ¿Qué significa esto para el ciudadano de a pie? En términos técnicos, implica que el Índice Costero El Niño (ICEN) se situará en valores superiores a lo normal, pero en términos cotidianos, se traduce en la cancelación práctica de la sensación de frío invernal.
A lo largo de toda la costa peruana, se espera que las temperaturas del aire se mantengan por encima de sus valores climatológicos habituales.
Este calentamiento no solo afecta el confort térmico en las ciudades. En la costa norte, el ENFEN prevé que las precipitaciones se sitúen entre niveles normales y superiores a lo habitual.
Aunque nos encontramos en una fase de transición hacia la temporada seca, la ocurrencia de lluvias localizadas, especialmente durante el mes de mayo, podría generar complicaciones en zonas vulnerables que aún no terminan de recuperarse de eventos anteriores. El informe subraya que este escenario exige una vigilancia constante de los avisos meteorológicos.
Dato Clave: La magnitud moderada prevista para este trimestre significa que el mar frente a nuestras costas estará entre 1.3 °C y 2.1 °C más caliente de lo normal, alterando los ciclos biológicos marinos y el clima costero.

El Pacífico Central: El segundo frente de El Niño
Mientras la costa peruana lidia con El Niño Costero, el Pacífico Central (región Niño 3.4) también muestra señales de alerta. El ENFEN prevé el desarrollo de condiciones cálidas en esta zona desde junio de 2026 hasta febrero de 2027 inclusive.
Aunque inicialmente se estima que el evento en esta región tendrá una magnitud débil, los modelos no descartan que evolucione hacia una magnitud moderada hacia finales del presente año, específicamente entre noviembre y diciembre.
Enfen, motiva la preocupación de las autoridades para la próxima temporada de lluvias (septiembre 2026 a abril 2027). La superposición de ambos fenómenos podría potenciar la inestabilidad atmosférica, incrementando el riesgo de desastres naturales si no se toman las medidas preventivas adecuadas desde este momento.
Impacto profundo en el mar y la mesa
El sector pesquero, pilar de la economía nacional, ya está sintiendo los efectos. El informe técnico indica que la intensificación del calentamiento oceánico provocará que los cardúmenes de anchoveta tiendan a profundizarse en las próximas semanas. Al buscar aguas más frías y ricas en oxígeno, el recurso se vuelve menos accesible para la flota pesquera, lo que podría impactar en los desembarques y la producción de harina de pescado.
Asimismo, se ha observado que el proceso reproductivo de la anchoveta se mantiene en estado de reposo gonadal, siguiendo su patrón histórico. Sin embargo, la persistencia de temperaturas elevadas obliga a un monitoreo biológico-pesquero mucho más estricto por parte del IMARPE para garantizar la sostenibilidad de la biomasa frente a un estrés térmico prolongado.

Llamado a la acción y preparación
Ante la pregunta «¿El Niño se queda con nosotros?», la respuesta es un rotundo sí, y con ella viene una responsabilidad compartida. El ENFEN recomienda explícitamente a los tomadores de decisiones —desde el gobierno central hasta las municipalidades— tener en cuenta estos escenarios de riesgo basados en los pronósticos estacionales. La meta es adoptar medidas inmediatas para la reducción del riesgo de desastres y fortalecer las acciones de preparación para la respuesta ante peligros inminentes.
Para la población, el mensaje es de calma pero de alta atención. Mantenerse informado a través de fuentes oficiales y no dejarse llevar por rumores es vital. El Niño de 2026-2027 será una prueba de resistencia y adaptación para el Perú. Con una magnitud moderada que nos acompañará hasta agosto y una persistencia débil que nos llevará hasta el próximo año, la planificación debe ser la herramienta principal para convivir con un fenómeno que, una vez más, nos recuerda nuestra vulnerabilidad climática.
