Gaza: pese al alto al fuego temporal, las condiciones de vida en la Franja continúan siendo críticas
Gaza. Pasan los días y la crisis humanitaria en Gaza y Líbano se recrudece. Territorios como Cisjordania también sufren las consecuencias de un conflicto que, por desgracia, perdura en el tiempo y afecta a una buena parte de la población de estas zonas., sostuvo este domingo de Resurrección la Cruz Roja Española, institución que trabaja incansablemente para continuar al lado de las personas que más lo necesitan en estas circunstancias.

Humanidad
En una nota publicada en su página web, la institución señala que “han pasado más de 15 meses desde que arrancara el conflicto en Gaza y la situación sigue siendo insostenible. Y es que, pese al alto al fuego temporal (instaurado el pasado 19 de enero), las condiciones de vida en la Franja de Gaza continúan siendo críticas y la necesidad de asistencia humanitaria crece a un ritmo alarmante”
Más de 47.000 personas han perdido la vida, el 70% de ellas mujeres, niños y niñas y personas mayores. Detrás de cada número se asoma una tragedia sin precedentes que preocupa a un mundo que se mantiene en vilo.
Esta crisis ha registrado más de 111.563 heridos y más de 10.000 personas desaparecidas. El conflicto, además, ha generado un desplazamiento masivo: 1,9 millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares, lo que equivale al 90% de la población total de la Franja.
Las condiciones de vida en campamentos superpoblados agravan la crisis, y tampoco ayuda el estado de las infraestructuras: el 92% de los edificios civiles, el 88% de las escuelas y el 68% de las carreteras y tierras de cultivo han sufrido daños o destrucción total.
La inseguridad alimentaria y la educación son también temas que hay que poner sobre la mesa en este contexto. La inseguridad alimentaria ya afecta a casi dos millones de personas en Gaza; por otro lado, 600.000 menores han sido privados del acceso a la enseñanza durante más de un año y el 90% de los colegios han sido destruidos o dañados.
Líbano, por otra parte, se ha convertido en uno de los nuevos escenarios de esta crisis debido a su ubicación (que limita al sur con Israel) y otras cuestiones geopolíticas. El país se enfrenta en estos momentos a su crisis más grave desde la guerra del Líbano de 2006. El conflicto ha causado la muerte a más de 4.000 personas, herido a más de 17.200, afectado a 1,3 millones de personas y generado importantes desplazamientos.
A pesar del cese temporal de la violencia en el sur del Líbano, las hostilidades continúan en zonas rurales y fronterizas y dificultan el acceso humanitario y el retorno de desplazados.
Dejar el hogar, abrazar la esperanza
Dana Mahfouz es trabajadora social en la Cruz Roja Libanesa y una de las personas que se ha visto obligada a dejar su hogar. “Presto servicios sociales y apoyo psicosocial a las personas desplazadas”, explica y lo hace consciente de que ella misma también se ha visto obligada a irse del pueblo situado en el sur del Líbano en el que vivía.
Son muchos los relatos estremecedores que han llegado a sus oídos, muchas las personas con las que ha tenido que tratar en estos días aciagos. Hay una historia, en concreto, que le ha removido especialmente: “Una chica y su padre fueron desplazados. Un día, él fue al trabajo y murió en un ataque aéreo. Me afectó mucho a nivel personal. El padre salió de casa solo para poder cubrir las necesidades diarias y falleció”. Frente al horror, Dana se escuda en su vocación: “Me hace sentirme orgullosa estar aquí con las personas. Es mi profesión, es mi llamada, mi misión. Prestar asistencia, ayudar en todo lo que pueda… espero marcar una diferencia”, confiesa.

Riham Bazzi es voluntaria en la Cruz Roja Libanesa. Ella también se ha visto forzada a huir de su casa. Aunque hacía más de un año que oían “los ruidos de los ataques aéreos y las bombas”, nunca se imaginó marchándose, como finalmente sucedió.
“Pasamos ocho horas en la carretera sin movernos. Vi a muchas personas angustiadas. Cuando la gente a la que ayudo ve que soy del sur del Líbano, que también he sido desplazada, se sienten más cómodos expresándose. Las personas se ponen contentas cuando encuentran a alguien que les comprende y puede empatizar con ellas”, cuenta.
¿Qué podemos hacer?
La comunidad internacional debe reforzar sus esfuerzos para atender esta crisis. La coordinación y el compromiso sostenido son esenciales para proporcionar asistencia inmediata y sentar las bases de una recuperación a largo plazo. La vida de millones de personas depende de una respuesta eficaz y solidaria ante esta tragedia humana.

– Donaciones económicas: Las aportaciones a Cruz Roja Española permiten financiar ayuda humanitaria esencial, como asistencia médica, alimentos y refugio..
– Divulgación y concienciación: Compartir información sobre la crisis humanitaria y la labor de Cruz Roja para aumentar el apoyo social también supone una buena manera de ayudar.

