domingo, mayo 24, 2026
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Partido del Buen Gobierno Votará Viciado: ¿Neutralidad de Principios o Conveniencia Subterránea?

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La agrupación apunta a no desgastarse políticamente ni polarizar antes de tiempo a fin de  negociar con el próximo inquilino de Pizarro

El reciente anuncio de Jorge Nieto Montesinos, líder y excandidato presidencial del Partido del Buen Gobierno, sacude el tablero estratégico de la segunda vuelta electoral de 2026. En conferencia de prensa, Nieto declaró: «El partido viciará su voto y escribirá en la boleta electoral: queremos un buen gobierno».

Aseguró que han seguido con detalle la evolución de los candidatos que pasaron al balotaje, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), y «no están de acuerdo» con ninguna de las dos opciones. En su opinión, las candidaturas que disputan la segunda vuelta significan la continuación de la polarización política y mantienen al país en un franco proceso de decadencia. El Partido del Buen Gobierno se ha planteado acabar con esa polarización y convertirse en una alternativa seria y responsable ante el país.´

¿Que significa realmente este voto viciado y a quién beneficia verdaderamente en la práctica? (Foto: Facfebook).
¿Que significa realmente este voto viciado y a quién beneficia verdaderamente en la práctica? (Foto: Facfebook).

El análisis: ¿Tercera vía o libreto preconcebido?

Al declarar que su organización política optará por viciar el voto —escribiendo en la cédula la consigna «queremos un buen gobierno»—, Nieto intenta, por lo menos en la teoría, posicionarse en un Olimpo de superioridad moral frente al balotaje entre Fujimori y Sánchez. Sin embargo, en el ajedrez electoral peruano, la pureza ideológica rara vez es neutral.

Cabe preguntarse: ¿qué significa realmente este voto viciado y a quién beneficia verdaderamente en la práctica?

Para comprender el impacto de esta decisión, primero hay que mirar las matemáticas frías de las urnas. Nieto Montesinos arrastra un caudal nada despreciable de 1,837,517 votos (el 10.978% de los votos válidos) obtenidos el pasado 12 de abril.

Al pedirle a casi dos millones de ciudadanos que anulen su voto, el Partido del Buen Gobierno reduce el universo de votos válidos de la segunda vuelta. En la práctica electoral, una reducción de los votos válidos altera los porcentajes requeridos para ganar, ensanchando la ventaja de quien ya posee un voto duro, disciplinado y altamente fidelizado.

Es precisamente este efecto matemático el que levanta las sospechas: ¿no es acaso el voto viciado una forma de apoyar subterráneamente a Keiko Fujimori? La lideresa de Fuerza Popular cuenta con un antivoto histórico, pero también con una maquinaria y un piso electoral sumamente sólido.

Históricamente, el voto viciado o en blanco en los balotajes peruanos tiende a favorecer a las opciones de derecha o al statu quo organizado, ya que la dispersión o el desgano de los sectores de centro debilita la capacidad de movilización que las opciones de izquierda —en este caso, representadas por Roberto Sánchez— necesitan para revertir tendencias.

Al lavarse las manos como Poncio Pilatos, la cúpula de Nieto termina beneficiando indirectamente a la propuesta del fujimorismo, independientemente de que su discurso público pretenda marcar distancia de ambos extremos.

Aquí es donde cobra fuerza un comentario varias veces expresado por entendidos de la política: la sospecha de que Jorge Nieto no ha sido más que una de las tantas alternativas del fujimorismo para dividir el electorado.

Desde esta perspectiva, su rol en la campaña habría sido el de un «caballo de Troya» encargado de capturar el voto del centro-izquierda ilustrado, con el objetivo principal de romper las banderas y el crecimiento de los partidos de izquierda tradicional como Juntos por el Perú.

Al atomizar el voto opositor en la primera vuelta y llamar al voto viciado en la segunda, la estrategia parece cerrar un círculo perfecto que termina allanando el camino al fujimorismo, desinflando la única opción que podría hacerle contrapeso en las urnas.

Nieto ha sido explícito en su deseo de "preservar la capacidad de acción en el Congreso con nuestros congresistas" (Foto: Facebook).
Nieto ha sido explícito en su deseo de «preservar la capacidad de acción en el Congreso con nuestros congresistas» (Foto: Facebook).

El fantasma de APP y el cálculo parlamentario

Este comportamiento ambivalente hace que la opinión pública bien informada  empiece a trazar paralelismos preocupantes. Da la impresión de que el Partido del Buen Gobierno busca convertirse en el sustituto de Alianza para el Progreso (APP), la agrupación de César Acuña que literalmente desaparecerá el 28 de julio, día en el que juramentan los nuevos legisladores.

Durante el último quinquenio, APP se caracterizó por una preocupante falta de bandera ideológica, actuando bajo el principio de la conveniencia política y dándole el juego o quitándole el apoyo al Gobierno de turno según soplaba el viento de sus propios intereses.

Nieto ha sido explícito en su deseo de «preservar la capacidad de acción en el Congreso con nuestros congresistas». Esta frase delata que la decisión no responde a un imperativo ético, sino a un cálculo de supervivencia: no quieren desgastarse ni polarizarse antes de tiempo para poder negociar con el próximo inquilino de Pizarro desde una posición de supuesta «independencia».

Buscan ser el nuevo partido bisagra del Parlamento, el que define, como lo hacían en el pasado reciente los apepistas, las votaciones importantes a cambio de cuotas de poder o estabilidad para sus propios fines.

Finalmente, para que una estrategia de este tipo funcione a largo plazo, se necesita arraigo territorial. ¿En qué ciudades del Perú tiene bases políticas reales esta agrupación? El caudal electoral de Jorge Nieto en la primera vuelta se concentró de manera predominante en Lima Metropolitana y los principales centros urbanos de la costa central y sur, atrayendo a un electorado de clase media, profesional e independiente que buscaba una alternativa moderada. No obstante, sus bases políticas en el norte profundo (sólidamente fujimorista y antes apepista) y en el sur andino (más afín a las propuestas de cambio de Juntos por el Perú) son sumamente endebles o casi inexistentes.

El Partido del Buen Gobierno es, por ahora, una marca muy vinculada a la figura de su líder y a los debates mediáticos de Lima, careciendo de la estructura orgánica y capilar que caracteriza a los partidos tradicionales en las regiones del interior. Al optar por el voto viciado, Nieto arriesga la fidelidad de ese electorado regional que exige posturas claras y que difícilmente se conformará con un eslogan escrito en una boleta de votación. En política, el vacío siempre se llena; y la supuesta neutralidad de hoy bien puede ser la complicidad velada del mañana.

El Partido del Buen Gobierno en números

  1. Votación Presidencial
  • Votos obtenidos: 1’837,517 votos.
  • Porcentaje: 10.98% de los votos válidos a nivel nacional, lo que ubicó a Jorge Nieto en el cuarto lugar de la contienda general.
  1. Representación en el Próximo Congreso (2026-2031)

El Partido del Buen Gobierno logró asegurar escaños en ambas cámaras, consolidándose como la tercera o cuarta fuerza política del nuevo Parlamento.

Cámara Escaños Obtenidos Total de la Cámara Porcentaje de Representación
Senado 7 senadores 60 senadores 11.67%
Cámara de Diputados 18 diputados 130 diputados 13.85%
Total General 25 parlamentarios 190 escaños 13.16%
Partido del Buen Gobierno votará viciado: ¿Neutralidad de Principios o Conveniencia Subterránea? Que piensa usted (Foto: Facdebook).
Partido del Buen Gobierno votará viciado: ¿Neutralidad de Principios o Conveniencia Subterránea? Que piensa usted (Foto: Facdebook).

 

¿Qué representa este porcentaje en la práctica política?

Con un 13.16% del total del Congreso bicameral, la bancada del Partido del Buen Gobierno se convierte en una de las «fuerzas bisagra» más codiciadas de la legislación que entra en funciones.

El factor estratégico es evidente: ninguna de las agrupaciones mayoritarias (como Fuerza Popular o Juntos por el Perú) cuenta con mayoría absoluta por sí sola en ninguna de las dos cámaras. Para aprobar leyes ordinarias en la Cámara de Diputados o ratificar nombramientos clave y reformas en el Senado, los bloques mayoritarios se verán obligados a negociar directamente con los 7 senadores y 18 diputados de Nieto.

Esto explica con total claridad la intención del partido de mantener su «capacidad de acción» intacta y libre de compromisos previos de cara a la segunda vuelta, lo que en otras palabras significa que se apresta a votar de acuerdo a las circunstancias y al momento.

Ante este panorama, queda en pie la pregunta que origina el título de esta nota de agendapais: Partido del Buen Gobierno votará viciado: ¿Neutralidad de Principios o Conveniencia Subterránea? Que piensa usted. Opine:

Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttps://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.
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