Keiko Fujimori acusó a exalcalde de claudicar en sus principios para alinearse con sectores de centro-izquierda
Keiko Fujimori. En un movimiento que redefine las alianzas en la derecha peruana, la lideresa de Fuerza Popular lanzó un duro ataque frontal contra el líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga. A través de un video difundido en sus redes sociales, Fujimori acusó a su competidor de haber claudicado en sus principios para alinearse con sectores de centro-izquierda.
Mas allá de anunciar su apoyo a José Jerí, ante una posible vacancia programada para este martes, Fujimori lanzó un ataque estratégico de posicionamiento electoral, al intentar invalidar a López Aliaga como un estadista capaz y erigirse ella como la única opción viable y responsable de la derecha.
Al final de su intervención en el video, Keiko Fujimori pronunció la siguiente frase: “El Perú necesita orden, paz y lo que a usted le falta: madurez emocional para liderar».
Establecer una «superioridad presidencial»
Fujimori busca marcar una distancia jerárquica. Al decirle que le falta «madurez emocional para liderar», ella intenta reducir a López Aliaga a la categoría de un político impulsivo o «amateur», mientras ella se proyecta como la líder experimentada que mantiene la calma en las crisis. Es un intento directo de decirle al electorado: «Él es un riesgo; yo soy la seguridad».

Keiko Fujimori cuestionó la salud emocional de López aliaga con lo que busca posicionarse como la «adulta en la sala».
Apropiarse del concepto de «Gobernabilidad»
Históricamente, el fujimorismo ha sido criticado por fomentar la inestabilidad. Con este video, Keiko pretende darle la vuelta a la tortilla:
- Utiliza la figura de José Jerí para mostrar que ella prioriza las instituciones sobre las riñas políticas.
- Acusa a López Aliaga de ser el nuevo «desestabilizador», quitándose ella ese estigma y pasándoselo a su rival.
- Dinamitar la base electoral de López Aliaga
- Al llamarlo «títere de los caviares», Fujimori lanza un misil al corazón del votante de Renovación Popular. Para el votante de derecha radical, la palabra «caviar» es el peor de los insultos. Lo que pretende es:
- Generar duda en los seguidores de RLA.
- Presentar a López Aliaga como alguien «inconsecuente» que pacta con el enemigo para obtener poder.
- Pretende mostrarse como mejor candidata
En el fondo, el video es un spot de campaña disfrazado de opinión política. Sus objetivos son:
Contraste de caracteres: Ella es «orden y paz»; él es «confrontación y cálculo».
Control del tablero: Al ser ella quien «regaña» públicamente al exalcalde de Lima, refuerza la idea de que ella sigue siendo la jefa de la oposición y la que marca la pauta política en el país.
«Títeres de los caviares»
La crítica de Fujimori surge a horas de una sesión crucial en el Congreso de la República, donde se debatirá la remoción de José Jerí de la presidencia del Legislativo y por consiguiente su remoción del cargo de presidente de la República.
«Hoy, quien dice representar la “renovación”’, se ha convertido en un títere de los caviares y de quienes apuestan por la confrontación permanente y empujan la inestabilidad. Indistintamente de la decisión que ustedes ya tomaron, y a quién designen, nosotros no seremos cómplices de quienes buscan desestabilizar al país por cálculo político», se escuchó decir a la candidata fujimorista.

Fujimori versus López Aliaga
La historia del quiebre entre Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga es el relato de una alianza de conveniencia que mutó en una guerra abierta por el liderazgo de la derecha peruana. Lo que comenzó como un frente unido contra Pedro Castillo en 2021, se ha transformado en una rivalidad encarnizada de cara a las elecciones de 2026. Aquí algunos detalles:
El «Matrimonio» por necesidad (2021)
Tras quedar fuera de la segunda vuelta en 2021, López Aliaga se convirtió en el principal promotor de la candidatura de Keiko Fujimori.
La narrativa del fraude: Ambos líderes cerraron filas bajo la tesis de un «fraude sistemático». López Aliaga incluso lideró marchas pidiendo la nulidad de las elecciones, consolidándose como el aliado más radical de Fuerza Popular.
El objetivo común: Frenar la llegada de Perú Libre al poder. En ese momento, las diferencias ideológicas pasaron a segundo plano frente al «peligro comunista».
Los Primeros Roces: «La Amistad se acabó» (Diciembre 2021)
Poco después de la derrota electoral, el tono cambió. López Aliaga comenzó a distanciarse públicamente, lanzando críticas que calaron hondo en el fujimorismo:
Crítica al pasado: En diversas entrevistas, RLA empezó a culpar a Keiko Fujimori de la crisis del país, afirmando que ella «no supo conciliar» cuando tuvo la mayoría parlamentaria en 2016.
Cuestionamientos personales: Lanzó frases polémicas sobre el origen de los recursos de Fujimori, mencionando que ella «estudió con plata sucia», marcando una línea divisoria ética entre su trayectoria empresarial y la carrera política de Keiko.
La Competencia por el «Trono de la Derecha» (2022 – 2024)
Con la llegada de López Aliaga a la Alcaldía de Lima en 2022, el equilibrio de poder cambió.
Gestión vs. Oposición: Mientras RLA se desgastaba en la gestión municipal, Keiko mantenía el control estratégico desde el Congreso.
El término «Caviar»: Ambos empezaron a disputarse el uso de este adjetivo. Mientras Fujimori acusa a RLA de ser un «títere de los caviares» por sus alianzas tácticas, López Aliaga acusa al fujimorismo de pactar con el gobierno de Dina Boluarte para sobrevivir políticamente.
El Quiebre Definitivo: Trujillo y la Campaña 2026
A finales de 2025 y principios de 2026, la tregua se rompió formalmente:
Guerra de candidatos: En octubre de 2025, ambos coincidieron en Trujillo para lanzar sus respectivas candidaturas. Fue allí donde López Aliaga llamó «vaga» a Fujimori, cuestionando de qué vive si no ha tenido un trabajo conocido fuera de la política.
El caso de la Mesa Directiva: Fujimori usa la defensa de la institucionalidad para retratar a López Aliaga como alguien errático que, por «cálculo político», está dispuesto a desestabilizar el Congreso, con la consiguiente vacancia de la presidente de José Jeri.
Fujimori Higuchi consideró que destituir a José Jerí a 57 días de realizarse las elecciones, llevaría al país a más incertidumbre. «Nosotros no seremos cómplices de quienes buscan desestabilizar al país», sentenció Fujimori

