La administración visitó en Tacna los centros «Rosa Coda de Martorell» y «Los Cabitos» y el CAR «Santo Domingo Savio»
INABIF. La reciente jornada de evaluación de las políticas de protección social en Tacna ha puesto de manifiesto que la eficacia operativa del Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (Inabif) no puede seguir dependiendo de una gestión de mínimos.
Si bien las acciones de supervisión y coordinación interinstitucional son necesarias para el mantenimiento operativo, estas resultan insuficientes si no se traducen en un compromiso institucional profundo para superar los cuellos de botella que históricamente han limitado el alcance del sistema en el interior del país.
El Inabif ante su propia complejidad
El Inabif, como organismo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, tiene la compleja responsabilidad de ejecutar servicios dirigidos a niñas, niños, adolescentes y familias en situación de desprotección familiar, riesgo social o abandono. Sus funciones, divididas entre la prevención (a través de los CEDIF) y la protección especial (mediante los CAR), representan una línea de defensa crítica frente a la vulneración de derechos.
Sin embargo, el sistema de protección peruano ha operado durante demasiado tiempo bajo una lógica de cumplimiento formal. Si bien el despliegue técnico busca fortalecer la dinámica familiar y proveer entornos de acogida, la gestión en regiones se ha estancado en una zona de confort donde la administración de lo existente parece primar sobre la innovación. La verdadera prueba para la institución no es mantener los servicios, sino superar las brechas de cobertura y calidad que el propio Estado ha identificado pero no ha logrado cerrar.

El contexto de cierre de gestión
Este balance se vuelve más relevante ante la proximidad del 28 de julio, fecha que marca el fin del actual periodo de gobierno. A pocos días del relevo administrativo, la gestión saliente enfrenta la presión de dejar resultados concretos, pero también la sombra de una labor marcada por metas inconclusas. La visita a los centros «Rosa Coda de Martorell» y «Los Cabitos», así como al CAR «Santo Domingo Savio», debe entenderse como un esfuerzo por asegurar la operatividad, pero es inevitable cuestionar por qué, a estas alturas del ciclo gubernamental, la persistencia de carencias estructurales sigue siendo el denominador común.
La articulación con la Región Policial Tacna, si bien es un paso lógico en la gestión de riesgos, llega en un momento donde la transición de mando obliga a preguntarse si estos protocolos serán sostenibles o si serán archivados con el cambio de autoridades. La gran interrogante que se abre para el sistema de protección es qué sucederá después del 28 de julio. Existe una expectativa genuina sobre si la nueva administración tendrá la voluntad política de auditar el desempeño de los equipos multidisciplinarios y la calidad real del acogimiento, o si simplemente se continuará con la inercia de la gestión anterior.
Hacia la superación de metas: Un balance necesario
El Inabif debe transitar hacia un enfoque que cuestione su propia eficiencia. Superar sus metas implica reconocer que el éxito no radica en ampliar la red, sino en la capacidad de transformar realidades. En esta etapa final, el esfuerzo desplegado por la directora ejecutiva del Inabif, Melina Locatelli Alfaro, en Tacna, ha buscado aterrizar esta necesidad de articulación interinstitucional, intentando imprimir dinamismo a las unidades de atención y a las relaciones con actores clave como la Policía Nacional.
Este trabajo de supervisión y coordinación técnica liderado por Locatelli Alfaro constituye un intento de optimizar los recursos actuales antes del cambio de mando.
La agenda incluyó además, conjuntamente con la jefa de la Unidad de Servicios de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (USPNNA), Suzette Noriega Cortez, una visita al Centro de Acogida Residencial (CAR) Santo Domingo Savio, donde Melina Locatelli verificó las condiciones de atención que reciben las personas acogidas y sostuvo encuentros con el equipo técnico y el personal de atención permanente para conocer de cerca los principales retos y necesidades del servicio.

“Cuando las instituciones suman esfuerzos, las oportunidades de protección y desarrollo para niñas, niños y adolescentes se multiplican. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo el trabajo conjunto para llegar de manera oportuna a las familias y comunidades que requieren apoyo”, sostuvo la directora ejecutiva.
Melina Locatelli Alfaro sostuvo que “con estas acciones, el Inabif reafirma su compromiso de seguir impulsando servicios de calidad en todo el país, fortaleciendo la prevención, la protección y el acompañamiento familiar como pilares fundamentales para garantizar el bienestar y el desarrollo integral de la niñez y adolescencia”.
Sin embargo, el reconocimiento autocrítico de cuánto falta recorrer debe ser el punto de partida para la próxima gestión. El compromiso real con la niñez exige pasar de la gestión de procesos a resultados medibles.
Mientras la gestión de la protección social se limite a sostener lo que ya se hace, las metas de bienestar integral seguirán siendo una aspiración. La ciudadanía espera que la próxima administración no se limite a una continuidad burocrática, sino que inicie una reforma que permita, finalmente, empezar a erradicar la vulnerabilidad, transformando el esfuerzo institucional presente en un legado de eficiencia real.



