¿Busca el Ejecutivo transparencia técnica o “blindaje» preventivo ante futuras investigaciones?
El comunicado de la Presidencia de la República emitido la tarde del viernes 20 sobre la compra de aviones FAP (cazas para la Fuerza Aérea del Perú ) revela más por lo que calla que por lo que dice. ¿Por qué? Porque no es una simple actualización de estado; es un ejercicio de geometría política. Al afirmar que el proceso «se inició con Dina Boluarte, continuó con José Jerí y aún continúa con nuestro gobierno», el Ejecutivo no solo describe una línea de tiempo, sino que construye una responsabilidad compartida. Vea el texto del comunicado de la Presidencia.
La ambigüedad como estrategia
El texto oficial evita mencionar lo que todos quieren saber: ¿Cuál es el avión elegido? Al señalar que el proceso «aún no ha finalizado», el gobierno de Balcázar gana tiempo, pero también genera una contradicción. Si el proceso ha sido «estricto» y viene de dos gestiones anteriores, la madurez técnica del proyecto debería permitir una definición clara entre los tres finalistas:
- El Rafale (Francia): Potencia bimotor y probada eficacia en combate.
- El F-16 Block 70 (EE. UU.): El estándar global con soporte logístico garantizado.
- El Gripen E/F (Suecia): La opción de eficiencia operativa y transferencia tecnológica.
¿Por qué no decir directamente en qué etapa de la evaluación se encuentran? La omisión sugiere que el Gobierno prefiere mantener el beneficio de la duda para evitar el desgaste político que conlleva elegir a un proveedor internacional sobre otros, especialmente ante las potencias que los respaldan.

El «Blindaje» preventivo
La insistencia en que esta no es una «decisión exclusiva» de la actual gestión es, en términos llanos, curarse en salud. Al enfatizar la herencia de Boluarte y Jerí, Palacio de Gobierno establece una narrativa de defensa anticipada:
- Si hay sobrecostos: «Así estaba planteado desde las gestiones anteriores».
- Si hay cuestionamientos técnicos: «Nosotros solo seguimos el cronograma heredado».
- Si hay sospechas de irregularidades: «El proceso ya venía con una inercia administrativa previa».
Una institucionalidad bajo sospecha
En lugar de asumir el liderazgo de una compra histórica que modernizaría la defensa nacional, el gobierno de José María Balcázar ha optado por el perfil bajo. El comunicado no pretende informar, sino diluir. Trasladar el peso de una decisión de miles de millones de dólares a sus antecesores no es solo una muestra de «continuidad democrática», es, sobre todo, la colocación de un paracaídas político antes de saltar al vacío de una adjudicación que marcará el resto de su mandato.

Puntos ciegos del comunicado: las preguntas sin respuestas
- ¿Cuál es la hoja de ruta real?: Si el proceso se viene ejecutando con «estricto cumplimiento» desde hace tres gestiones, ¿en qué fase técnica exacta nos encontramos hoy? ¿Existe ya un informe de recomendación de la FAP sobre la terna final?
- ¿El factor geopolítico o el técnico?: ¿La demora en el anuncio responde a evaluaciones de rendimiento de las aeronaves (Rafale, F-16 o Gripen) o a presiones diplomáticas de los países fabricantes?
- ¿Por qué el énfasis en la herencia de gestión?: Si el Gobierno confía en la transparencia del proceso actual, ¿por qué es tan vital subrayar que la decisión «no es exclusiva» de esta gestión? ¿Existe algún indicio de irregularidad en las etapas de Boluarte o Jerí que el actual Ejecutivo intenta capsular?
- ¿Cuál es el techo presupuestal actualizado?: En un contexto de volatilidad económica, ¿se mantiene el presupuesto original heredado o las gestiones anteriores dejaron compromisos financieros que exceden las capacidades actuales del Tesoro Público?
- ¿Hay fecha para la firma?: ¿Se pretende adjudicar la compra antes de finalizar el presente año fiscal o el «respeto a la normativa» es una forma elegante de dilatar la decisión hasta el próximo gobierno?
El Axioma de Agenda País
El silencio administrativo y las respuestas genéricas solo alimentan la suspicacia. Cuando el Gobierno emite comunicados que omiten detalles críticos (como plazos, criterios de selección o estados de avance), crea un «vacío de información». Por naturaleza, la opinión pública llena esos vacíos con sospechas de corrupción, favoritismos geopolíticos o incapacidad técnica.
En otras palabras, la falta de claridad transforma una compra técnica necesaria en un escándalo político potencial. Si no hay nada que ocultar, el lenguaje burocrático sobra. El país no solo compra aviones; compra seguridad nacional con dinero de todos los peruanos. La transparencia no se anuncia, se ejerce.
🔴 #Comunicado | La Presidencia de la República del Perú comunica a la ciudadanía lo siguiente: pic.twitter.com/00qwPWeukO
— Presidencia del Perú 🇵🇪 (@presidenciaperu) March 21,
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