SBS establece hoja de ruta final para el Doble Factor de Autenticación en tarjetas
El ecosistema de pagos con tarjeta de crédito en el Perú se prepara para una transformación histórica en sus protocolos de seguridad. A partir de junio próximo, no solo bastará deslizar o insertar las tarjetas de crédito para hacer compras presenciales. Se tendrá probablemente que tener un celular a la mano con la APP del banco activa y es posible que se deba aprobar la compra con la huella o un código que aparecerá en la pantalla en el mismo instante.
Esta evolución tecnológica responde a la reciente disposición de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), la cual, mediante la Resolución N° 00771-2026 publicada este miércoles 10, dispuso una prórroga hasta el 1 de junio de 2026 para que las empresas del sistema financiero culminen la implementación del denominado Doble Factor de Autenticación (2FA).

Blindaje contra el fraude presencial
La normativa busca erradicar las vulnerabilidades en las operaciones con «tarjeta presente». Hasta hoy, el uso del plástico y un PIN fijo —o en algunos casos solo la firma— constituían el estándar de validación. Sin embargo, el nuevo marco normativo exige que el sistema verifique un segundo elemento de seguridad (biometría o token dinámico) para asegurar de forma fehaciente la identidad del tarjetahabiente.
De acuerdo con la resolución que lleva la firma del Superintendente Sergio Espinosa Chiroque, esta extensión de plazo es exclusiva para las tarjetas de crédito emitidas antes del 1 de julio de 2025. El objetivo es permitir que los bancos completen el proceso de renovación de su stock de tarjetas antiguas y adecúen sus plataformas tecnológicas sin afectar la transaccionalidad de los usuarios.

Responsabilidad compartida y protección al usuario
Un punto crítico de esta reforma es la asignación de responsabilidades. Una vez vencido el nuevo plazo, las entidades financieras que no hayan implementado estas medidas de seguridad adicionales deberán asumir la responsabilidad por pérdidas en operaciones no reconocidas, fortaleciendo así la protección de los derechos del consumidor financiero.
¿Qué debe esperar el consumidor?
Con la entrada en vigencia plena de estas adecuaciones, la experiencia de compra en establecimientos comerciales incluirá un paso adicional de verificación digital. Se recomienda a los usuarios mantener actualizadas las aplicaciones móviles de sus respectivos bancos y verificar la compatibilidad de sus dispositivos con los nuevos sistemas de alerta y biometría.
La nueva tarjeta ¿tendrá costo?
No hay una información precisa, pero se deduce que no debería tener costo si el cambio es por iniciativa del banco para cumplir con la norma y el principio de «Costo Cero» por actualización tecnológica.
Sucede que en el sistema financiero peruano, cuando un banco decide cambiar sus sistemas o soportes físicos (como las tarjetas) por una mejora en la seguridad o por una exigencia de la SBS, el costo debe ser asumido por la entidad.
La razón: El usuario ya paga una comisión de membresía (en muchos casos) o el banco ya cobra por el servicio. La actualización a nuevas medidas de seguridad se considera una obligación del banco para garantizar la «idoneidad del servicio».
¿Cuándo sí podría haber un costo?
Escenario A (Migración obligatoria): El banco te envía una nueva tarjeta porque la anterior ya no cumple con los estándares de la SBS al 1 de junio de 2026. Costo: S/ 0.00.
Escenario B (Solicitud del usuario): Si el usuario pierde su tarjeta, se la roban o el plástico se daña por mal uso y pide una reposición antes de que el banco inicie su campaña de cambio masivo. Costo: Se aplica la tarifa de reposición vigente (aprox. S/ 20 a S/ 30)
El vacío que las entidades podrían aprovechar
Aunque el cambio del plástico sea gratuito, las entidades financieras podrían intentar trasladar costos indirectos, como:
Nuevas comisiones: Revisar si los bancos actualizan sus tarifarios bajo conceptos nuevos como «mantenimiento de canales digitales de validación» (aunque la SBS suele ser muy estricta prohibiendo comisiones por servicios inherentes).
Condicionamiento de beneficios: «Te doy la nueva tarjeta gratis si activas este seguro». Esto es una práctica abusiva prohibida por el Reglamento de Gestión de Conducta de Mercado.
Aporte importante
Respecto al costo de esta transición, los expertos coinciden en que la migración hacia el nuevo sistema de doble factor no debería representar un gasto adicional para el bolsillo del usuario. Al tratarse de una adecuación normativa de carácter imperativo para elevar los estándares de seguridad, las entidades financieras deben asumir el costo de reposición de los plásticos y la actualización de sus plataformas, tal como lo estipulan los principios de idoneidad y conducta de mercado de la SBS.
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